13 abr 2010

Evidencias de estos días...

Hace mucho que este blog no recibía textos nuevos, y se debe no a la espera de buenas nuevas, sino, a la vagancia de su dueño.

En este transcurrir, ha pasado un verano genial, no menos caliente que la superficie de la tierra, y se nos instala un otoño con promesas de invierno tempranero.

¿Hasta acá nada que merezca ser explayado, verdad? ... Mentira, todo lo contrario, mi pobre e inconciente morador de estas tierras ajetreadas por la ira de madre naturaleza. Han pasado muchas más cosas de las que la amenidad de este tipo de textos permite disponer. En fin, su capacidad de asociación de episodios va ser puesta a prueba una vez más... y adivino, va fallar de nuevo. No lo digo con soberbia, lo digo con verdad, que resulta más altanera todavía.

Pregunta: ¿A usted le parece poco que se le venga el mundo abajo y no se de cuenta? Que no es para tanto, dice usted.

Me duele explicarle, mi pobre e inocente lector, que lo han engañado y que se han burlado de usted.

¿Quienes?, pues todos. Sí, todos. Y usted se ha burlado de todos también; porque no ha hecho nada para cambiar las cosas, y ya se agota el tiempo prudencial del que disponíamos. Ya va ser tarde, a menos que, se ponga al tanto y haga algo... ¿Qué cosa? Algo, lo que pueda, lo que sea, lo que vea que resulta positivo, lo que sepa; aunque la nimiedad revista con sus dotes a su escueta acción, créalo, va ayudar. Nadie dijo que en soledad se salva al mundo. Es una tarea que recae en la suma, de todas las sumas, de gente que ha sumado y seguirá sumando, su minúsculo esfuerzo.



Ahora, los hechos del verano.

Corrían los últimos días de Enero de 2010 y se había visto una ola de calor que afectaba a todo el país (república Argentina). Por el sur de la provincia de Buenos aires, zona a la que este blog le presta especial interés, la situación era la que estas mismas páginas hacía tiempo venía informando: una sequía de 5 años había destruido el aparato productivo del norte del partido de Villarino y sur del de Patagones.

Pero ese calor hacía todavía más trágica las pérdidas, que se multiplicaban asfixiando la voluntad y perspectiva de los habitantes de esas regiones; a saber: Desaparición de la vida vegetal tanto autóctona o foránea, produciendo arenales enormes; mortandad de animales por hambruna y sed, a escala muchas veces dramática; pérdida de superficies destinadas a la producción de trigo cuyos suelos se volaron literalmente; fracasos sucesivos y rotundos en intentos de producir trigo debido a la nulidad de lluvias; productores quebrados financieramente que se han visto también despojados de su capital por las continuas pérdidas, en muchos casos desertando a la vida del campo.Y por qué no decirlo, el hecho de arrasar miles de hectáreas de montes para destinar ese espacio a la siembra, contribuye a los desequilibrios ambientales.

Entonces, ese panorama de sequía extrema, se había prolongado, y para colmo de males, una ola de calor azotaba al país. En circunstancias normales, esto último habría provocado una tormenta de verano, con vientos terribles, y hasta otros males... pero la sequía y el tremendo calor generaron algo que no podría ocurrir de otra manera. El área de baja presión, atrajo el aire frío del sur, desatando fuertes ráfagas de viento, que en su trayecto sobre zonas al sur del río negro, también desérticas, levantaron nubes de polvo. Su paso por Stroeder no hizo más que retroalimentar el fenómeno, y pocos minutos más tarde, debido a la arena en suspensión, esa locación estaba a oscuras poco tiempo antes de las 17 hs.

La nube era tan densa y tan rápida, que minutos después, Villalonga también quedó a oscuras. La misma se desplazó rumbo norte visitando, J. Pradere, Pedro Luro (donde automáticamente se prendieron las palmeras del alumbrado público), H. Ascasubi, Mayor Buratovich, Teniente Origone, y Bahía Blanca, ciudad a la que claramente llegó con su intensidad mermada.

Por esos días, también ocurrió en la Antártida, el desprendimiento de un bloque de hielo cuyo tamaño era de 2.550 kilómetros cuadrados, en la superficie, (recordar que un témpano guarda su mayor parte bajo el agua).

Un experto, puso paños fríos al tema del glaciar, (risas): "La división en sí no está directamente vinculada con el cambio climático; está relacionada con los procesos naturales que ocurren en la capa de hielo", declaró Rob Massom, científico de la División Antártica Australiana.

El desprendimiento de la masa de 78 Km. de largo y 33 de ancho, ocurrió cuando el Glaciar Mertz chocó con otro iceberg , el B-9B. El problema mayor que esto generaría, según los cálculos de la ciencia, es que si el bloque se queda en la Depresión de Adelia, un lugar donde se produce agua densa y helada, rica en sal, podría alterar la corriente oceánica; incluso, bloquearla.

Juan Carlos Villalongo, director de Campaña de Greenpeace Argentina, explicó que el hielo podría afectar las corrientes marinas, así como la zona en la que se encuentra dado que su derretimiento disminuiría la salinidad de las aguas donde viven especies como el Pingüino emperador. Aparte, otros científicos como Mario Hoppema, expresaron que podría haber áreas oceánicas que pierdan oxígeno y, consecuentemente, muera la vida marina que hay allí.

De momento, la ciencia trata de emitir la noticia con cautela, para no despertar el pánico en la población. Porque bien se sabe, que los posibles efectos, en el peor de los casos, se verían recién una década hacia delante. Porque, aunque cabe la posibilidad de que este sí sea parte de las consecuencias del calentamiento global... todavía no se ha podido comprobar.

Desde aquí surge la pregunta de si es necesario esperar mucho más tiempo y la pérdida de mayor superficie polar, para determinar que más allá de los ciclos naturales, el calentamiento global afecta los hielos árticos y antárticos.

Parece que de repente nos sobra el tiempo y la cautela.

En otro orden, y a forma de panorámica coetánea mundial, se puede decir que durante estas fechas, en EE.UU. de América, se sufría uno de los inviernos más rigurosos registrados hasta el momento; con nevadas record que dejaron miles de personas aisladas, así como algunos muertos. En Europa, la situación no era mejor, Francia sufría una terrible tormenta (sólo superada en magnitud por otra durante el año1999) que inundaba cantidades de zonas; incluso, en Italia, provocaba derrumbes y aludes.

Pero volviendo a nuestra región, durante los últimos días de febrero, y los primeros de marzo, ocurrió algo inesperado. La vuelta de la lluvia. Curiosamente no resultó pareja, y dejó zonas que separadas por menos de diez kilómetros de distancia, registran mediciones con diferencias de hasta 60 milímetros. Sin embargo, el foco de atención se lo vuelve a robar, la localidad de Stroeder. Estos páramos, acosados por años sin ver agua, de repente, recibieron 192 milímetros en unas pocas horas. En sí, el episodio no constituye un hecho desgraciado para los campesinos, que ya habían agotado la lista de santos a los que orar. De modo que la misma fue vista como una bendición. Aunque, por otro lado, la torrencial lluvia se acumuló en una de las hondonadas que hay sobre la ruta nacional Nº3 en el Km 919 a la altura del paraje "La Querencia", y tapó la cinta asfáltica con un metro de agua (en ambas banquinas se midieron 2 metros de profundidad). Por tal motivo, la misma estuvo cortada unos cuantos días.

Sin embargo, lo relevante del asunto redunda en que la cantidad de agua caída al cabo de unas horas, se aproxima demasiado a la media anual comprendida en 350 milímetros.


La ruta nacional Nº3 permaneció cortada durante 10 días


Ello habla de un defasaje pronunciado, que se presenta a nuestros ojos como uno de los síntomas que lentamente van evidenciando el cambio climático: áreas que no ligaban lluvias, o que están afectadas por un proceso de desertificación, de manera imprevista, se ven desbordadas por tormentas torrenciales.

Quiera creer quien quiera, esto no es religión, pero la verdad que hacen falta más ciervos (entiéndase de manera literal, y figurada). Algo está pasando.

En 1 año, esta región fue visitada por eventos climáticos impropios: nieve, sequía extrema, tormentas de arena, y lluvias torrenciales. El corolario que encadena a estos sucesos, queda librado a las capacidades del lector.

Ah, sí, olvidaba que: La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático se celebró en... pero no hubo nada importante que comunicar allí, sólo desavenencias que dilatan acciones conjuntas...Y que tal vez, contraen la posibilidad de extender las condiciones climáticas que permiten la vida en este planeta.

Pero, ello es otra historia.



Nota: las fotos de la tormenta de arena fueron suministradas por un amigo del Blog: EMILIANO E.

La foto de la ruta Nº 3 fue suministrada por: rionegro.com

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