9 dic 2014

El año (daño) de las lluvias


El 2014 desenroscaba el poco hilo que quedaba en su carretel y encontraba un enredo de ideas que difícilmente podrían bosquejar una imagen de lo que había pasado, estaba pasando e iba a pasar. Desde el fondo de mi ser,  sentía que era el momento de enumerar los hechos climáticos comprendidos entre los períodos en que escribí la última nota, y el presente, para exponer síntomas  del deterioro ambiental y lo que eso estaba provocando. La tarea de continuar agendando ciertos episodios, se funda en que quizá algún día, podrían ser cotejados en conjunto.
Esta vez el panorama parecía más alentador. Los líderes poderosos del mundo habían reconocido el calentamiento global acordando una serie de medidas a realizar en el mediano plazo. Parecía una posibilidad de cambio.  “1992: Juan Pablo II rehabilita hoy a Galileo, 359 años después”.   Sin embargo, la realidad era otra.  Había pasado mucho tiempo desde que se desencadenaron los primeros síntomas ambientales y hoy resultaba imposible negarlos. Pero la broma terminaba por detonar en risas cuando desde nuestros pequeños lugares en el mundo veíamos que las acciones emprendidas distaban de las promesas. 
En la provincia de Salta (Rep Argentina), gobernada por Juan Manuel Urtubey, la tala de los bosques y selvas nativas se había intensificado; En el Amazonas continuaba esa actividad como si nunca hubiese existido medida alguna para frenarlo, mientras que San Pablo atravesaba la crisis hídrica más grande desde su fundación, estimándose que eso era  la consecuencia inmediata del desmonte de miles de kilómetros en regiones adyacentes. De manera coetánea, China, máximo contaminador de los cielos (70% de la electricidad del país se produciría con centrales de carbón, que constituyen casi el 40% del total mundial),
Central térmica de planta de energía descargando niebla tóxica en el aire en Changchun, provincia nororiental china de Jilin. (http://www.lagranepoca.com/26995-china-responsable-mitad-quema-carbon-mundo)
advertía el problema de la polución que enfermaba a su población. Para solucionarlo habían planteado la fácil salida a la energía nuclear. Sí, nuclear. Desdeñando invertir e investigar energías limpias. Mientras que en Japón reinaba el desconcierto acerca de  la real contaminación de la zona de Fukushima, tras el desastre del reactor. Distintas versiones hablaban de verdades ocultas y mentiras al sol. Al mismo tiempo,  EE.UU se helaba (7-1-2014) con temperaturas de -53º centígrados (http://noticias.univision.com/article/1791249/2014-01-07/estados-unidos/noticias/eeuu-afronta-su-jornada-mas-helada-en-40-anos ).

Cosas que pasan volando.
Y mientras los líderes del mundo jugaban a tomar medidas y a comprometerse mediáticamente, muchas cosas pasaban. La primer duda que surge como un vómito involuntario e inesperado salpicando con ruegos de  auxilio a este texto es: ¿Por qué en varias zonas del mundo se sigue guerreando por petróleo, si debería ser la primer medida a tomar el abandono de combustibles fósiles? Nadie piensa reemplazarlo. La tecnología ya está. Pero claro el mundo se mueve por interés y este oro negro agita mucho más que una minifalda corta a la juventud.  
Y mientras todos los hipócritas miraban conmovidos las presentaciones de personas que lideran países poderosos en términos de desarrollo económico  y armamentístico, los pobres Filipinos (también en sentido económico  y armamentístico pero sumando la connotación de infortunio) debían soportar los embates de la bestia marina más grande que se haya visto: el tifón Haiyan. Hace falta decir que como todo lo ocurrido en estos felices últimos  años, se trata de lo  más grande y destructivo visto. ¿Hace falta? Creo que no. Pero para los que gustan de las cifras, arrojan  6.300 muertos oficiales (unos 11000 extraoficiales). También, es el ciclón más intenso en tocar tierra y el más intenso en términos de velocidad de vientos sostenidos en un minuto, alcanzaron 312 K/Hs. La destrucción fue asombrosa, casi de culto. La pregunta que obliga el hecho es: ¿puede repetirse? Todo es posible, y esperemos equivocarnos, porque las circunstancias de su génesis pueden volver a suceder.

Plano local: loca liza el rayo mientras llueve
La agenda mediática del verano 2014 en la Argentina, tuvo como uno de sus  temas, a  los rayos. Y no se trata del fantástico futbolista, El Rayo Menseguez, que jamás logró desplegar sus mejores habilidades en el torneo local. ¿Sería debido a los pararrayos? 
     El rayo Menseguez jugaría ese verano 2014 para River Plate.

 No, porque en este país dicen que hay pocos. ¿Pocos pararrayos? Sí, muy pocos. En definitiva, el pasado verano ocurrieron varias colisiones de rayos y personas originando una verdadera psicosis “rayada” que terminó con anuncios ridículos que exigían pararrayear todo el espacio que fuera posible: Playas, plazas, y todo lugar abierto al público.
Anecdótico es comentar que quién escribe, estuvo a punto de protagonizar uno de esos hechos. Una tarde llovía torrencialmente y debido a ello comencé a trazar una zanja a través de la vereda para desagotarla. Estaba empapado y en patas. En ese momento, sentí el terrible estruendo de un rayo que consiguió asustarme, de inmediato supuse que había caído a varios kilómetros de distancia y continué con la tarea. Sin embargo, horas más tarde, me enteré que había dado en una palmera que se encontraba a unos 150 metros del lugar.
En otro orden, dejando de lado una de las cosas que caen del cielo, los rayos, y hablando de otra ,el agua, se aborda un tema de lo más  importante de este 2014 en materia ambiental: la lluvia.  Para la zona de especial interés de este blog, ha sido un año de precipitaciones intensas, casi sin precedentes.

Terrible muestra del estado "bajo agua" de la provincia de Buenos Aires. http://www.urgente24.com/207193-claves-para-evitar-inundaciones-de-los-campos-bonaerenses?pagination=show

 La media anual del partido de Villarino y del de C. Patagones es de 450 milímetros. Al cierre de esta nota, y aún faltando el mes de diciembre, el acumulado había alcanzado los 800 milímetros en varios puntos de estas regiones. El resultado eran bastas zonas inundadas, campos inútiles, rutas cortadas, puentes derrumbados y personas desaparecidas a lo largo del país. De esta manera, se puede enfatizar en diferentes localidades que recibieron lluvias extraordinarias  en cortos lapsos de tiempo, como por ejemplo el 23-01-2014 caen en Castelli 180 milímetros en un par de horas. 

Campos que han quedado inutilizados para la cosecha del verano de  2015 http://www.periodismoactual.com.ar/2012/10/29/recomiendan-declarar-la-emergencia-agropecuaria-por-las-inundaciones/

Neuquén padece 118 milímetros en menos de un día, (“En promedio en abril, según la serie de datos del SMN 2001 2010, llueven 11,6mm/mes. Este evento diario (118mm), del 7 de abril 2014, registró10 veces prácticamente lo que llueve en promedio todo el mes. http://www-atmo.at.fcen.uba.ar/noticias/noticias_dcao60.pdf ” ). El 11 de junio 2014 se produce una crecida histórica del rio Iguazú debido a, por supuesto,  las grandes lluvias.  Y Buenos Aires está a punto de superar su record histórico y extraordinario de 2024 milímetros.  Pese a esto, debíamos sentirnos tranquilos porque los líderes del mundo habían comenzado a creer en el cambio climático y a comprometerse. Algo que debían haber hecho sus antecesores hace 30 años atrás, cuando era más fácil equilibrar la balanza. Pero claro, el capitalismo habla de crecimiento, sin importar nada más. Quizá su creador nunca imaginó la magnitud que podía alcanzar la revolución industrial. Lo cierto es que el crecimiento económico del capitalismo resulta igual que hacer crecer  a un bebé dentro de una caja de 1 metro, por 1 metro, por 1 metro. Tarde o temprano va a tocar los bordes, y cuando eso suceda, tendrá que abandonar la caja, o morir.

Estamos a punto de abrir la puerta al 2015. Muchas cosas han comenzado a cambiar. Mucha gente se adhiere a las propuestas ecológicas y al menos, es un dato alentador. Pero todavía falta mucho camino por recorrer en esta cruzada por evitar el colapso ambiental. Reconocer el drama de nuestro tiempo como paradigma de una existencia posible y acorde con los recursos disponibles, más que una utopía, es un deber. Esperemos que no ocurra como con Galileo y la Iglesia. Esperemos no repetir la historia y poder comprender a aquellos que nos dicen algo distinto, quizá difícil de aceptar, pero no imposible de comprobar, ni de entender. 

 09/12/2014 0:29:00