
Ah sí, recuerdo leer tus pensamientos pequeño burgueses y también que me daban pena. Sí, adivino: terminás de cobrar tu mísero sueldo, ese mismo que jamás te permitiría comprar siquiera un balcón en el Camp nou; ese mismo por el que has trabajado mucho, pero mucho, y ya pensás en gastarlo. Sin embargo, tu pequeña mentecita no es capaz de generar una idea útil y clara, por lo que a ciencia cierta, no tenés una mínima noción de en qué carajo despilfarrar la plata. Pero eso sí, sabés casi sanguineamente que querés gastar y gastar hasta que no te quede nada.
¿No es verdad? Te atrevés a decir que estoy mintiendo. Para que veas el grado en que conozco tus instintos aviesamente consumistas, debo decir que vas a comprar un celular nuevo, porque no se te ocurre qué otra cosa te puede hacer falta. Y es comprensible, sí, porque a tu actual teléfono móvil le falta la lucecita roja que está tan de moda. Y esto justifica que deseches tu estúpido teléfono que sólo sirve para, justamente, hablar por teléfono, mandar mensajes de texto, recorrer la web, sacar fotos, transmitir bluetooth, reproducir música, sintonizar radios, te brinda la hora, el calendario, una agenda, un cronómetro, yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy ¡MIL COSAS MÁS!!!!!!
Pero claro, le falta la lucecita roja. No tiene la lucecita. Qué podrías hacer sin la lucecita esa… eh, me querés decir!!!! ; sentís que ya no podés vivir sin la lucecita, y te comprendo, aunque en el fondo creo que eres un/a perfecto/a P#%*&
A ver. Tus ridículos deseos impuestos por la publicidad de la lucecita roja te han hecho ignorar el proceso de descomposición que se inicia con el desecho que generás al descartar tu teléfono que anda muy bien. Sabías que este tipo de artefacto electrónico contiene zinc, plomo, cobre, estaño, condensadores electrolíticos, resistencias, LCD, Y DOS MILLONES DE COSAS MÁS, claro , todas igual de contaminantes y dañinas para el medioambiente. Pero aparte de ello, sabías que casi TODOS LOS ELECTRODOMESTICOS MODERNOS usan estos materiales.
Te sugiero esto: pensá mejor en qué vas a gastar. ¿Qué tal un árbol nuevo? Y te aconsejo que nunca, pero nunca, deseches un electrodoméstico que funcione, úsalo hasta que no sirva más. De cumplir con estas cosas, estarías colaborando con el planeta, y comenzando a cultivar la idea de no proliferación de desechos electrónicos. Pero a esta altura creo que, claro, tu cabecita está llena de ideas de consumos más allá de tus necesidades, donde le asignás un valor simbólico a los productos; tal vez, un celular nuevo te haga sentir más moderna, sofisticada, e interesante… ¿pero vale la pena?... No, claro que no.
¿No es verdad? Te atrevés a decir que estoy mintiendo. Para que veas el grado en que conozco tus instintos aviesamente consumistas, debo decir que vas a comprar un celular nuevo, porque no se te ocurre qué otra cosa te puede hacer falta. Y es comprensible, sí, porque a tu actual teléfono móvil le falta la lucecita roja que está tan de moda. Y esto justifica que deseches tu estúpido teléfono que sólo sirve para, justamente, hablar por teléfono, mandar mensajes de texto, recorrer la web, sacar fotos, transmitir bluetooth, reproducir música, sintonizar radios, te brinda la hora, el calendario, una agenda, un cronómetro, yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy ¡MIL COSAS MÁS!!!!!!
Pero claro, le falta la lucecita roja. No tiene la lucecita. Qué podrías hacer sin la lucecita esa… eh, me querés decir!!!! ; sentís que ya no podés vivir sin la lucecita, y te comprendo, aunque en el fondo creo que eres un/a perfecto/a P#%*&
A ver. Tus ridículos deseos impuestos por la publicidad de la lucecita roja te han hecho ignorar el proceso de descomposición que se inicia con el desecho que generás al descartar tu teléfono que anda muy bien. Sabías que este tipo de artefacto electrónico contiene zinc, plomo, cobre, estaño, condensadores electrolíticos, resistencias, LCD, Y DOS MILLONES DE COSAS MÁS, claro , todas igual de contaminantes y dañinas para el medioambiente. Pero aparte de ello, sabías que casi TODOS LOS ELECTRODOMESTICOS MODERNOS usan estos materiales.
Te sugiero esto: pensá mejor en qué vas a gastar. ¿Qué tal un árbol nuevo? Y te aconsejo que nunca, pero nunca, deseches un electrodoméstico que funcione, úsalo hasta que no sirva más. De cumplir con estas cosas, estarías colaborando con el planeta, y comenzando a cultivar la idea de no proliferación de desechos electrónicos. Pero a esta altura creo que, claro, tu cabecita está llena de ideas de consumos más allá de tus necesidades, donde le asignás un valor simbólico a los productos; tal vez, un celular nuevo te haga sentir más moderna, sofisticada, e interesante… ¿pero vale la pena?... No, claro que no.